Mujeres y elecciones: mucho más que cuotas y paridad

Corporación Región-Editorial

El poder de las mujeres en el Congreso de la República y en el próximo gabinete presidencial tendrá que movilizar agendas con enfoque de género, cuidado y redistribución, para poner la economía al servicio de la vida, para pensar en la salud, la educación y el empleo desde la perspectiva de las mujeres, para entender qué hacer con las cifras desagregadas que siguen mostrando desigualdades estructurales.

En estas elecciones, mi voto tiene sentido

Corporación Región-Editorial

En Región insistimos en llenar nuestro voto de sentido, y esto lo logramos informándonos de manera responsable sobre la trayectoria, las propuestas y los apoyos políticos y económicos de las candidaturas; conversando con nuestra familia y círculos sociales sobre la viabilidad de las propuestas y tomando decisiones libes y conscientes.

Una Sociedad más Justa: Nuestro deseo de Navidad

Corporación Región-Editorial

Que seamos una sociedad más solidaria, capaz de indignarse y movilizarse ante el padecimiento de los más vulnerables, dispuesta a respetar las diferencias, tramitar pacíficamente los conflictos, perdonar y reconciliarse. Que seamos un país más justo, donde cada persona pueda construir su vida querida.

2021: un año de grandes retos para la democracia

Corporación Región-Editorial

Recibimos el año con noticias poco alentadoras para el país: se recrudecen las violencias, el COVID-19 y la poca claridad sobre el proceso de vacunación, representan un enorme problema de salud pública; aumentan los obstáculos para la implementación del Acuerdo de Paz, se debilita aún más la democracia y se incrementa la vulneración de los derechos humanos con algunas de las medidas tomadas para mitigar los efectos de la pandemia; todo esto y el año preelectoral, configuran un complejo panorama que amerita reflexión sobre los principales retos que como sociedad civil tendremos que encarar en el 2021. Los riesgos de un nuevo ciclo de violencia en ColombiaLas advertencias sobre la reconfiguración de un nuevo ciclo de violencia en el país, lamentablemente, se han venido cumpliendo. Junto con la expansión de la presencia y las disputas entre diferentes grupos armados en cerca del 25% del territorio nacional, crece la violencia generalizada: solo en enero se cometieron seis masacres, fueron asesinados catorce líderes y lideresas sociales, y cinco ex integrantes de las Farc. Es alto el riesgo de fracaso del Acuerdo de Paz, pues se trata de una implementación integral, no sólo de unas cuantas garantías formales para quienes se desmovilizaron. El Acuerdo tiene seis puntos cuya estructura es complementaria, no se puede desarticular sin afectar su esencia, atendiendo solo componentes inocuos. Las apuestas con mayor potencial democratizador están en temas como tierra, lucha contra el narcotráfico, democracia y especialmente, víctimas, y entre más se esfuman las acciones, más difícil será retomar su sentido. Además de defender la implementación integral del Acuerdo, es necesario recordar que éste, es el último año de labores de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, su informe se entregará al país a finales del mes de noviembre. Desde ya, debemos intensificar los esfuerzos para acompañar la producción final y definir las acciones para su apropiación social, éste es un insumo muy importante, pues con la publicación, se abre una nueva fase en la disputa por la verdad de lo vivido en el país en los últimos años y en esa medida, nuestro deber como sociedad civil organizada, es trabajar por su difusión y uso, así como por el cumplimiento de sus recomendaciones. Enfrentar la pandemia requiere medidas urgentes en clave de derechos humanosMuchas personas han vivido la destrucción de su economía familiar como consecuencia del Covid. En medio de la enorme incertidumbre mundial sobre la eficacia de los planes de vacunación y, ante las evidencias de variaciones en la cepa original, Colombia además de presentar altos niveles de contagio y muertes, ha sido errática en el proceso de adquisición de las vacunas, ratificando el déficit de una política seria de salud pública. A esto se suma la negativa a adoptar medidas que posibiliten aliviar la situación de las ciudadanías que cada día se enfrentan al dilema de quedarse en casa para cuidarse o arriesgarse al contagio en el rebusque y la supervivencia. No es solo cuestión de indisciplina, desorden o de conductas poco cívicas; para millones de personas que viven de empleos precarios e informales, la opción de encerrarse es una condena a morir de hambre con sus familias; por lo tanto, es necesario continuar promoviendo, desde las distintas plataformas sociales, la Renta Básica, los Sistemas de Cuidado, la garantía de condiciones de seguridad para prevenir y atender oportunamente el incremento de enfermedades mentales, y la violencia contra las mujeres en los hogares, y que se garanticen las condiciones necesarias para que todos los niños, niñas y jóvenes regresen pronto a la escuela. La defensa de la institucionalidad democráticaLa captura de las instituciones públicas por parte del Centro Democrático, obteniendo mayorías y nombrando sus más cercanos en la Corte Constitucional y en órganos como la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría, la Contraloría General y la Registraduría no es ni normal ni esperable en un sistema institucional como el que diseñó la Constitución Política del 91, basada en la independencia de los poderes, los controles mutuos, un sistema de pesos y contra pesos y el respeto por sus distintos ámbitos de competencias. Ganar las elecciones significa tener mayorías en el Congreso y por supuesto, ejercer el poder desde la Presidencia, genuina aspiración de cualquier partido político. Pero no es legítimo que con prácticas clientelistas y repartijas burocráticas, controlen todos los órganos del poder público, esto denota una vocación autoritaria y antidemocrática. Este año la defensa de la institucionalidad pública democrática debe estar en nuestra agenda para denunciar y evitar nuevos embates. Otro reto a enfrentar, es el proceso de revocatoria de algunos gobiernos locales como Bogotá y Medellín; este mecanismo de participación, es un derecho ciudadano que se debe garantizar; la figura se establece para revocar aquellos mandatarios que se aparten de manera ostensible del Plan de Desarrollo, aprobado en cada municipio. Pero es necesario evaluar su pertinencia, oportunidad y los intereses que los animan. En este momento parece un poco prematuro evaluar dicho cumplimiento, pues solo llevamos un año de mandato, el cual se ha dado en medio de la situación excepcional e inesperada de la pandemia, que comenzó en marzo del 2020. Ante esto, se requiere, de las organizaciones sociales, un ejercicio fuerte de pedagogía ciudadana sobre los propósitos del control social, de manera que se evite que este instrumento se convierta en dispositivo para sabotear la gobernabilidad, desde plataformas antidemocráticas de cara a las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2022. Ejercicio pleno de las garantías democráticas en un año preelectoralUna de las expresiones más llamativas de las sociedades políticas contemporáneas, es una especie de estado de campaña electoral permanente. En nuestro caso, no bien había asumido el poder el presidente Iván Duque en 2018, y ya se comenzaban a alinear las fuerzas políticas para las elecciones del 2022. Esta dinámica tendrá mayor fuerza y visibilidad en este año preelectoral. Hay dos elementos centrales para garantizar el ejercicio de los derechos políticos: primero, que la institucionalidad pública mantenga de manera inequívoca, absoluta neutralidad y transparencia y, dado el proceso de captura del

Retos ambientales, más allá de los planes de gobierno

Corporación Región-Blog

Mientras la contienda electoral por la oficina del piso 12 toma fuerza, formando un tsunami de caras y colores que inunda postes, vallas, vehículos y pasacalles en cada rincón de la ciudad, algunos ciudadanos intentamos ver más allá de los clichés proselitistas para llamar la atención sobre los muchos retos ambientales que afronta este territorio. Entremos en materia. Es curioso que en ningún programa de gobierno se haga referencia al Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca del Río Aburrá, (POMCA), documento de particular relevancia por varias razones: Primero, porque el río Aburrá es el eje natural integrador del territorio, tal como se describe en el Plan de Ordenamiento Territorial.Segundo, porque dicho documento contiene información muy valiosa sobre las zonas de afectación expuestas a amenazas -por movimientos en masa, inundación, avenidas torrenciales, etc-, conflictos por usos del suelo, erosión, cobertura vegetal de los ecosistemas estratégicos, entre otros. Vale resaltar que esta información es difícil de ignorar en un contexto de adaptación al cambio climático, donde eventos extremos -y los dramas humanos asociados- son cada vez más frecuentes.Tercero, porque el año pasado entre los resultados de su actualización, encontramos un escenario desolador asociado a los patrones actuales de desarrollo y crecimiento dentro de la cuenca y,Cuarto, porque el río en gran parte de su recorrido, ya está muerto. Mucho más mediática que la situación del río Medellín es la de la calidad del aire que respiramos. A partir de la primera contingencia en 2016, Alcaldía y Área Metropolitana han presentado múltiples acciones y estrategias para mitigar los efectos adversos de un aire malsano para la salud de la población; quizás el producto más representativo de este trabajo de años, es el Plan de Gestión Integral de la Calidad del Aire – PIGECA. Este instrumento, único en el país y continuamente presentado como la brújula con la cual, finalmente, el Valle de Aburrá podrá salir de esa espesa bruma que por temporadas nos enferma, es el que en este momento está siendo cuestionado por el Consejo de Estado: “La Sala, si bien, advierte una línea de acción, no encuentra actividades concretas a corto y mediano plazo, claramente definidas e identificables que permitan constatar que estas sean aptas para prevenir reportes de niveles de contaminación que excedan al color amarillo”, además “Lo anterior se corrobora si se tiene en cuenta que las entidades accionadas no dan cuenta de la implementación de alguna de las medidas contenidas en el PIGECA o su gobernanza y su correspondiente análisis técnico y científico del impacto generado en la calidad del aire del Valle de Aburrá y en qué medida se observa un cambio en los niveles de contaminación”. Otro elemento a resaltar dentro de esta decisión corresponde a la forma como se entrega la información a la ciudadanía, esto a propósito de garantizar el derecho al acceso a la información en temas ambientales. En ese aspecto, el Consejo de Estado sostuvo que: “La Sala, al revisar las páginas web del Municipio y del AMVA , encontró que en aras de brindar información a la ciudadanía sobre la calidad del aire, se remite al aplicativo SIATA, el cual, pese a su utilidad para dar cuenta a las autoridades ambientales sobre el estado de la contaminación, es poco amigable con el ciudadano del común, pues es de difícil entendimiento y manejo, razón por la que se hace necesaria la implementación de una forma de comunicación más elemental a cualquier persona, ya sea o no residente del AMVA.” Se infiere entonces que en el tema aire, el más crítico dentro de la agenda ambiental, quien asuma las riendas de la ciudad podrá encontrarse en la inusual situación de:-realizar reformas sustanciales al PIGECA, para que este instrumento exponga acciones claramente verificables en el corto y mediano plazo y,-replantear la estrategia comunicacional con la cual se ha hecho frente al problema de contaminación. La anterior situación, está asociada al 78.7% del déficit de espacios públicos verdes que tiene la ciudad, tal como lo resaltó la Contraloría General de Medellín en su informe sobre el estado de los recursos naturales del año en curso, lo cual, tampoco ayuda a mejorar la calidad del aire. En este orden de ideas, y constatando que el problema de la mala calidad del aire está asociado en gran medida, a la forma en que nos movemos, es esencial indagar por cuáles serán las acciones de corto, mediano y largo plazo que nos permitirán respirar un aire salubre, todos los días del año. Teniendo en cuenta que los problemas de movilidad, tienen cada vez más repercusiones, surgen de forma inevitable los siguientes interrogantes: ¿Cómo financiar los próximos corredores de expansión del Sistema Metro y el de la Avenida 80?¿Cómo hacer progresar al sistema EnCicla?¿Cómo reducir las emisiones de los vehículos asociados a actividades de logística y construcción?¿Cómo integrar la tarifa del transporte colectivo y masivo?¿Cómo implementar las Zonas Urbanas de Aire Protegido?¿Cómo articular la cuenca del río Aburrá con el crecimiento de la ciudad? Esperamos que quienes lleguen a las oficinas del piso 12, tengan la capacidad de materializar sus respuestas en un Programa que vaya más allá de un render.

En estas elecciones, ¡Tú Decides!

Corporación Región-Editorial

es nuestra tarea informarnos, contrastar propuestas, verificar la experiencia, analizar los apoyos políticos y económicos que acompañan cada candidatura, exigir respuestas estructuradas y realistas a las problemáticas más graves de nuestros territorios, y validar programas, proyectos y políticas que realmente respondan a las necesidades de los municipios.