Somos un actor político

En los últimos años hemos visto con preocupación cómo ha ganado terreno en la ciudad una narrativa que busca posicionar posturas neutrales frente a los temas de interés común que nos convocan como ciudadanía activa, despolitizando el debate público. En espacios sociales, académicos, culturales e institucionales, escuchamos reiterados llamados a dejar de lado las posiciones políticas y a actuar con criterios meramente técnicos, lineamientos jurídicos y marcos teóricos, buscando evitar que los escenarios colectivos se vean afectados con discusiones y tensiones que algunos consideran innecesarias. Bajo estas miradas, la política es exclusivamente electoral y partidista, y ponerla en el centro nos lleva a debates que conducen a callejones oscuros y riesgosos que pueden dividirnos como sociedad. Región se aparta de esas consideraciones. En la antigua Grecia, cuna de la democracia, la política estaba relacionada con la “cosa pública”; las personas se reunían a debatir y a tomar decisiones sobre los asuntos de interés común de toda la sociedad, y esa práctica de juntarse con otros para decidir el destino de la ciudad era considerada un arte. Hannah Arendt nos plantea que “la política es una necesidad ineludible para la vida humana, tanto en lo individual como en lo social”, y señala que “puede ser una forma de ejercicio de la libertad”. Castoriadis, por su parte, nos recuerda que la política emerge cuando los asuntos comunes y los acuerdos normativos que nos permiten vivir en comunidad se convierten en objeto de una actividad colectiva explícita, tan reflexiva y lúcida como sea posible. Estos son solo algunos referentes de los muchos con los que hemos construido la identidad de Región, entendiendo así que la política no se agota en la gestión del poder o de las instituciones existentes, y que ella se juega sus mayores apuestas en la capacidad colectiva de cuestionar y reformular el orden establecido. En su práctica, Región ha asumido la política como la posibilidad de construir colectivamente una sociedad en la que prime el bien común y todas las personas puedan vivir dignamente. Por esto mismo tenemos la convicción de que la acción política no es exclusiva del Estado, ni patrimonio de los gobernantes de turno o de los partidos en que se organizan, y mucho menos que se reduce o agote en las campañas electorales. Quienes hacemos parte de la Corporación, cremos que la política implica a todas las personas y nos pertenece como sociedad, como sujetos políticos, como organizaciones que apostamos por el fortalecimiento de la democracia y el cuidado de lo público. Sabemos bien que el elemento esencial de la política es la palabra, por lo tanto, el debate de las ideas se convierte en una estrategia central de la acción colectiva y esto implica develar las posturas y los propósitos con los que cada actor se mueve en lo público, pues la deliberación no permite la neutralidad. Tener una posición política es asumir un lugar, defenderlo y promoverlo con convicción. Y al parecer esto es lo que a veces se desea evitar en algunos espacios de ciudad, como si fuera posible participar en proyectos comunes sin develar los intereses y los enfoques que orientan el quehacer de cada individuo y colectividad. Sin duda una clara contradicción política. Consideramos que, el interés de despolitizar el debate público por temor a que se visibilicen las diferencias entre los distintos sectores de la ciudadanía y de las organizaciones que la conforman, limita la posibilidad de que todos los actores participemos en las decisiones que nos afectan directamente y favorece a quienes ostentan el poder local en sus distintas expresiones, privilegiando los intereses particulares sobre el bienestar colectivo. En la Corporación Región tenemos una postura política declarada a favor de la justicia, la paz, la garantía de las libertades, los derechos humanos y el fortalecimiento de la democracia. Con nuestro trabajo buscamos el cierre de brechas sociales, económicas y culturales, la superación de la pobreza y la redistribución de la riqueza. Nos interesa debatir el modelo de ciudad, el modelo de desarrollo y el paradigma económico que por años ha generado desigualdad y exclusión, y ayudar a construir una sociedad en la que todas las personas puedan tener una vida buena. Durante 35 años hemos promovido el trabajo colectivo y hemos considerado fundamental la articulación a iniciativas de las que participan actores diversos que piensan, opinan y comprenden el mundo de manera distinta a la nuestra, asumiéndoles como interlocutores válidos y reconociendo que la gestión de la ciudad y la región debe incluir múltiples voces. Sin embargo, esta disposición a construir con y desde la diferencia no implica una renuncia a nuestras posturas. En todos los escenarios siempre planteamos con claridad nuestras posiciones y reivindicamos nuestra autonomía, y ante el panorama actual, nuevamente nos parece primordial reiterar que no nos interesa sumarnos a la tendencia de despolitizar el discurso y el debate público, porque no somos neutrales. Somos un actor político y lo seguiremos siendo mientras existamos.
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Por: Oscar Augusto Mesa Martínez.
Sociólogo, Magister en Ciencia Política. Asistente del proyecto Hacia un ejercicio del poder más transparente y responsable.